EN VOZ ALTA|Nicolás: “El Malquerido”

Si una característica predomina en la política venezolana, es el lisonjeo al que están constantemente expuestos los gobernantes.

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Desde personajes folclóricos hasta grandes empresarios. Desde humildes ciudadanos hasta jerarcas de su propio gobierno y capitostes de otros partidos e instituciones. Pero lo que ocurre con Nicolás es realmente triste, digo de pena ajena.

Para no irnos muy lejos en la historia y hacer la comparación más fresca, simplemente escribiremos partiendo de la era Chávez, un gran caudillo, sin lugar a dudas.

Al pobre Nicolás, al contrario de lo acostumbrado, nadie le “chupa medias”, sino que le sacan el cuerpo.

En la era Chávez, durante las lides electorales o el candidato a cualquier cargo terminaba siendo el finado presidente o al menos todos sus impulsados buscaban asociarse con él de manera directa.

Con Nicolás ocurre lo adverso, nadie quiere que lo asocien, nadie quiere ser el candidato de Maduro, nadie quiere que se lo nombren ni de cerquita. La pregunta es ¿Por qué?

Nicolás no es el culpable o creador de los graves problemas que vive el país, pero si es el gran promotor de su profundización. La economía que ya venía mal, la ha sumido es un estancamiento asombroso aunado a una inflación galopante.

La seguridad, ya se habían diseñado y propuesto al país más de una veintena de planes, misiones y proyectos en ese sentido, todos con fracasos evidentes; pero llegó Nicolás y la cosa es peor.

Y si nos referimos a la crisis política que ya existía en el país, sumándole la interna del PSUV, notamos como las cosas están fuera de su alcance.

Sin duda alguna pues que el gran talón de Aquiles de Nicolás es su falta de liderazgo, carisma y posicionamiento político. Chávez sufría de estas mismas situaciones, pero su fortaleza electoral, carisma y su don de mando lograba calmar las aguas.

Maduro no cuenta con nada de esto, al punto que hasta su gobernabilidad está en duda producto de los factores de poder internos que conviven en el PSUV. Las elecciones municipales, según las estimaciones nacionales, le auguran al partido de gobierno un gran fracaso y ellos lo saben, razón por la cual el presidente de la AN “recomendó” que sea Nicolás el que ocupe el puesto de presidente del partido, cargo que detentaba Chávez, con la clara intención que cargue Maduro con esa debacle electoral.

Vemos así también como los candidatos a las jerarquías municipales tienen un claro divorcio con la imagen de Nicolás y el PSUV; los problemas del país son endosados al gobierno que él dirige y eso no les es conveniente.

Hasta países como China y Rusia, salvavidas económicos de Chávez, le han dado la espalda en la obtención de recursos.

Diferentes gobernadores de estado hacen su gestión independiente de lo que haga Maduro pera no cargar ese peso en el ala.

Inclusive y para colmo del desprecio propio, el mismo Maduro solo habla de Hugo Chávez en sus discursos porque no puede hablar de gestión propia, es un fracaso, si es que la hay. No tiene pegada en la población y él lo sabe, no levanta vuelo.

A Nicolás sólo le ha quedado apretar el acelerador de la radicalización para ver si al menos con miedo e intimidación logra hacer que sus partidarios y el pueblo venezolano le presten atención. Temas como el CESPPA es un claro ejemplo de ello. Su discurso ofensivo y militarista, siendo un civil, envía un claro mensaje de temor a través de la utilización y dependencia de las armas.

Pero…¿Cuánto tiempo podrá mantener Nicolás este ambiente en el país? ¿Qué quiere Nicolás en el fondo conseguir? Muchas veces pienso, y cada vez con mayor fuerza, que el gobierno de Maduro está procurando pescar en río revuelto para poder establecer estados de excepción en el país y así poder manejarse a sus anchas con visos de legalidad.

La misma solicitud de Ley Habilitante es un mensaje, lo doloroso es que aun no consigue su diputado 99, otra razón más para darnos cuenta que Nicolás es un malquerido.

Leonardo Pérez Álvarez|@leoperez74|perezleo74@gmail.com

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