Miguel Salazar comenta la rueda de prensa de Ravell: “Esperaba más contundencia”

Foto: AFP PHOTO/Miguel Gutiérrez

Miguel Salazar comenta, en su columna de esta semana, sus impresiones sobre la rueda de prensa que hoy ofreció Alberto Federico Ravell.

Esta es la columna que mañana publica el semanario “Las Verdades de Miguel”:

La hora menguada del periodismo venezolano. A Alberto Federico Ravell.

Tu padre y el mío fueron contemporáneos y además amigos. En una carpeta donde se conservan los pocos recuerdos gráficos que nos quedan, hay un diario de mi papá. En ese entonces, agobiado por el paludismo, el creador de nuestra parentela vivía una interesante experiencia política en Güiria bajo la égida de Policarpo Piñerúa. Pues bien, en el diario hay una frase dedicada a tu papá un día cualquiera de 1948. La nota dice así: “Merecido Alberto”. Mi padre expresaba así su beneplácito porque el destinatario de su escrito (tu padre) había sido designado ministro del Trabajo por el entonces flamante presidente Gallegos.

Hoy, cuando asisto por televisión a tu rueda de prensa (obviaste invitarme) me hubiera gustado repetir la frase “merecido Alberto”. Pero no, no porque yoesperaba una mayor contundencia en tus declaraciones y no fue así. Que me disculpen las doñas del periodismo venezolano, pero esa rueda de prensa semejaba un circo.

Lamentablemente, amigo Alberto, los medios informativos nuestros (salvo contadas excepciones) son muy pobres de formación y puede que ello seguramente ha contribuido a que tu intercambio con los periodistas rayara en lo gris. No entendí la reacción de interrumpir tus respuestas con una andanada de aplausos, porque ello le dio a la rueda de prensa un carácter de espectáculo con barras preparadas. Acuérdate de que en una rueda de prensa el periodista no está para aplaudir.

Si algo dejó al descubierto tu reunión, entre otras cosas, fue la infeliz e irresponsable posición del enviado de Ávila TV, quien te la puso bombita y con su opinión dejó claro que en nuestro compromiso se requiere necesariamente de formación académica, una fase muy ignorada y maltratada en estos tiempos.

No desmentiste categóricamente nuestra información de la semana pasada y dejaste la duda. Para que veas, me habría gustado que hubieras sido tajante con lo uno o con lo otro.

Al negar la venta de Globovisión estás avalando una alianza perversa entre el Gobierno y los banqueros. Tú sabes, mejor que nadie, que es cierto todo lo publicado por nosotros en referencia a la venta de esa planta.

Hace unas semanas, antes de comenzar todo esto, me adelanté y te dije lo que iba a ocurrir con ese canal. En esa oportunidad me afirmaste que “para esas argucias no contaran contigo”; sin embargo, creo que tus respuestas de hoy no están a tono con esa posición.

La militancia política es algo que siempre nos ha preocupado en el periodismo. La práctica ha demostrado que la tendencia política activada por el periodista es incompatible con el derecho a la información. Ciertamente, no ocultas tu inclinación partidista y lo confiesas acompañando tu afirmación con un sesgo de ingenuidad. Estás en tu derecho de tener tu simpatía por la derecha como yo la tengo por la izquierda, pero hay que saber diferenciar entre nuestras tendencias y el ejercicio del periodismo. Eso es precisamente lo que le criticamos al Gobierno revolucionario. Es inaceptable que un medio de comunicación se convierta en la seccional de un partido, llámese como se llame. El periodismo es alérgico al poder porque este nunca admitirá la razón de los ciudadanos.

No se puede justificar un periodismo politizado porque el Gobierno lo practique.

Tan cursi y fuera de tono suena la afirmación del periodista Pedro Carvajalino, de Ávila TV asegurando que celebra tu salida de Globovisión, como insensato es aceptar que se incurre en errores porque el otro también lo hace. Ojalá aceptes mi franqueza, esa que no es una herramienta rutinaria en este tipo de sociedad. Recuerda que en una oportunidad fuiste Gobierno y en ese entonces los elementos utilizados para combatir a Jorge Olavarría y a Alfredo Peña, entre otros, no fueron los más dignos y adecuados. Es más, me atrevo a asegurar que son los mismos que hoy utilizan ciertos personeros del Gobierno revolucionario para descalificar a sus adversarios.

Yo insisto en que es tiempo de reflexionar, de no incurrir en los errores del pasado, recuerda la propia medicina. Cuando niegas que sales de Globovisión por presión del Gobierno no estás diciendo la verdad. Cuando alegas que se trata de una confrontación interna estás distorsionando la realidad y lo que es peor, estás contribuyendo a la legitimación del abuso. Piénsalo.

Te escribo porque tus medias afirmaciones me aluden porque hay un desmentido que se quedó a medio camino entre una grada alborozada de periodistas que se olvidaron del mejor oficio del mundo. Debo decirte que menciono a Carvajalino por dar el ejemplo del otro extremo. Ahora, pienso que sin advertirlo tú eres un ejemplo del polo contrario. Lo digo porque no había razones para cuestionar el trabajo de la periodista del Canal i. Te invito a que revises el video y notarás que usaste en su contra los antipáticos elementos de los cuales desafortunadamente hace gala el Gobierno para menospreciar el trabajo de los reporteros. Te escribo además porque te aprecio como hombre de medios.

Si llegaras a arrecharte con mi comentario te sugiero que en adelante te vistas de militar. Recuerda que la susceptibilidad ha sido una muy mala compañera de este Gobierno revolucionario, no sigas sus pasos. Decía el humorista catalán Jaume Perich que: “Decir la verdad lo puede hacer cualquier idiota. Para mentir hace falta imaginación”. Y tú Alberto Federico la tienes, en esta oportunidad no la usaste.

Me hubiera gustado parafrasear a mi padre diciéndote: ¡Merecido Alberto! Lamento admitir que soy realista afirmando: ¡Crucificado Alberto!

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