Nuevas autoridades del SNTP 2010 – 2012

La nueva Junta Directiva del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), asumio los destinos de la organización durante el período 2010-2012, en acto realizado el  miércoles 3 de febrero

La directiva entrante está encabezada por el periodista Marco Antonio Ruiz Silvera, quien estará acompañado por un equipo integrado mayoritariamente por una nueva generación de comunicadores sociales que laboran en diarios de Caracas y el interior del país. Ruiz sustituirá en el cargo a Gregorio Salazar, quien fue electo cinco veces para ese cargo.

La directiva esta integrada también por Elvia Gómez, como adjunta a la Secretaría General; Gisela Rodríguez e Ingrid Rojas, en la Secretaría de Organización; Suhelis Tehero y Mayela Armas, en Finanzas; Nirce Alvea y Miriam Cañas, en Trabajo y Reclamo; Humberto Sánchez y Ana Díaz, Actas, Reyes Theis y Gerardo Hersen, en Derecho Humanos; Jesús Hurtado e Ileana García, en Seguridad Social; Eugenio Martínez y Douglas Gómez, en Formación Sindical; Nilo Jiménez y Alejandro Van Schermbeek, en Reporteros Gráficos.

El Tribunal Disciplinario estará presidido por María Victoria Pérez , quien tendrá como suplente a Fernando Peñalver; Gloria Villamizar, Secretaria, y suplente Norma García; completan Cecilia Caione y César Torres, Relatores, y como vocales, Carlos Lugo, Jairo Nieto, Mirelis Morales y Alirio Laclé.

PALABRAS DEL SECRETARIO GENERAL, GREGORIO SALAZAR, EN EL ACTO DE JURAMENTACION DE LA DIRECTIVA 2010-2012, ENCABEZADA POR MARCO RUIZ SILVERA

CARACAS, 03 DE FEBRERO DE 2010.

Queridas amigas, queridos amigos:

Si me limitaran a escoger tan sólo una palabra para expresar el sentimiento  que me embarga en esta noche, esa no pudiera ser otra que ¡Gracias!. Mil gracias a todas y todos ustedes por su apoyo , por su afecto, por su amistad, por sus palabras de aliento, por su solidaridad de tantos años,  pero sobre todo por mantenerse como firmes aliados y participar de las luchas de nuestro querido Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP).

Este agradecimiento involucra al grupo de fundadores que tuve la fortuna de conocer y cuyo ejemplo tanto nos ha inspirado en estos años; a nuestros valiosos y valerosos ex secretarios generales, a directivos y ex directivos, delegados y ex delegados, a los compañeros afiliados que en los centros de trabajo mantienen con su energía y sus luchas viva y activa la presencia del sindicato y dan continuidad a su digna trayectoria; a nuestros colaboradores y asesores de tantos años y al personal administrativo que lleva el día a día de la organización. Así, también, a las otras organizaciones gremiales fraternas, el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) y el Círculo de Reporteros Gráficos de Venezuela (CRGV), con las que trabajamos hombro a hombro, y  las distintas organizaciones relacionadas con las cuales mantenemos una  mutua y estrecha cooperación, especialmente Expresión Libre y Espacio Público.

Detrás de esos cargos y esas siglas, por supuesto,  quien está es la gente, la gente de carne y hueso, amigas y amigos de muchos años, cuyos afectos  cultivamos principalmente en las lides del reporterismo a lo largo de más de 30 años, y sin los cuales todo hubiera sido inmensamente más difícil por no decir imposible. De manera que gracias a todos y de todo corazón por habernos dado la oportunidad de acompañarlos y por acompañarme en esta responsabilidad durante este trecho de dieciséis años y cuatro meses, que fueron de un aprendizaje constante y cotidiano.

Sólo me permitiré  una fugaz mirada hacia atrás, hacia el año 1993 cuando asumimos por primera vez este cargo para recordarnos, con humildad, que la vida nos coloca frente a lances imprevistos a cada paso. Y que a veces nos lleva por sendas que no buscamos ni imaginamos. Esta que honrosamente nos alcanzó fue así, ni buscada ni imaginada, pero si orientada en su momento por el respeto a la historia  del SNTP y al esfuerzo y los sacrificios que mucha gente había entregado a lo largo de los años, y ya van a ser 64, en el cumplimiento de los objetivos que marcan la vida de la organización desde su fundación hasta estos días.

Nunca me he sentido totalmente satisfecho. No es la primera vez que lo digo. Pero sí albergo la creencia de que en alguna medida hemos dado un aporte para que el SNTP cumpla su rol de organización verdaderamente útil a la causa de los trabajadores y a la sociedad. Útil en todos los sentidos: como plataforma institucional para luchar por mejores  condiciones de vida para los trabajadores y sus familias; para defender el derecho de los periodistas a trabajar con respeto y seguridad; para defender la libertad de expresión que le pertenece a la ciudadanía; para denunciar los retrocesos que han experimentado valores como la pluralidad, el diálogo y la tolerancia en Venezuela, actuaciones en las que hemos contado con el apoyo recíproco del Colegio Nacional de Periodistas y del  Círculo de  Reporteros Gráficos de Venezuela.

Por ello hoy, en confianza, quiero compartir con ustedes que me siento tranquilo, simplemente tranquilo, pero mucho más tranquilo y reconfortado desde que tuvimos la certeza que el sindicato iba a pasar a manos de  un grupo de colegas, mayoritariamente de una nueva generación de periodistas y trabajadores de la prensa, jóvenes, brillantes en lo profesional pero sobre todo consustanciados con el espíritu de lucha y responsabilidad que siempre ha caracterizado al SNTP. Y eso lo aprendieron en los avatares, en el quehacer sindical al cual llegaron por sus propios pasos y a los cuales han entregado su mejor esfuerzo en los centros de trabajo donde les ha tocado desempeñarse, muy exitosamente si tomamos en cuenta las dificultades de los tiempos que corren.

Ante ellos tienen un gran abanico de posibilidades para potenciar la proyección y la acción del sindicato. Los estatutos, modernizados hace apenas cuatro años, distribuyen en nueve secretarías las más diversas y pertinentes áreas de acción para llevar adelante su trabajo. Y son muchas las fallas que seguramente encontrarán, pero estoy seguro que sabrán revertirlas, sabrán corregirlas y que están capacitados para ellos y tienen el deseo de triunfar. Yo les deseo el mayor de los éxitos y por supuesto decirles que nos tendrán siempre en primera fila para apoyarlos cuando ellos lo exijan y como ellos lo requieran.

Pero este equipo que hoy se encarga del SNTP tiene una ventaja adicional.  Un Secretario General de apenas 28 años, que es decir la mitad de la edad del saliente, aunque éste no lo aparente. Ese es el compañero Marco Ruiz. Pero más que su juventud, se trata de sus condiciones como ser humano y como compañero.  Valiente, decidido, organizado, con preocupación por sus responsabilidades y, valga recordarlo, con capacidad para asimilar los golpes, según se comprobó el año pasado  cuando una horda de activistas políticos lo agredió a él y a once compañeros de su centro de trabajo.

Hemos compartido mucho en estos meses y sé qué tiene muchas ideas bulléndole, mucho impulso, muchos deseos de trabajar y de innovar. Y  tendrá campo para hacerlo: en los desafíos que imponen las discusiones de las convenciones colectivas, que se han ido llenando de jóvenes profesionales con justas aspiraciones; en las formas de comunicación del SNTP con sus afiliados y la colectividad, en seguirle dando impulso a la capacitación sindical; en la formas de solidaridad a través del fondo existente al cual dieron un aporte significativo para su creación los compañeros de la Cadena Capriles; en mejorar la atención a los compañeros de El Impulso y El Informador, que en estos últimos años se nos quedado un poco a la zaga. Y en el plano internacional todo el entramado de relaciones que tiene el sindicato con organizaciones fraternas del continente y otras regiones del mundo a través de la Federación Internacional de Periodistas (FIP). Y en el cual Marco ya se ha dado a conocer de manera muy importante. Por nuestra parte, seguiremos colaborando desde la Oficina Regional de la FIP, de la cual el SNTP es el principal soporte.

No quiero finalizar sin referirme a la difícil situación de periodistas y medios de comunicación en Venezuela, que ya ha sido caracterizada por las más variadas organizaciones internacionales, desde la ONU y la OEA, hasta organizaciones sindicales de la región. El pasado sábado tuvimos el honor de participar junto a una representación del SNTP en el Secretariado Nacional del CNP, en el cual se acordó declarar a Venezuela como Zona de Desastre para la Libertad de Expresión y el Periodismo. Diez años de los más variados atropellos así lo determinan. Y ayer nos sumamos a la oleada de mensajes que a través de esa extraordinaria red de comunicación que es el twitter le transmitió esa declaración al mundo. Veintisiete mil mensajes o tweets salieron con la etiqueta Venezuelafree. Fue, sin duda, una protesta para la historia, de lo cual debemos felicitarnos todos. Y ya hay planes para volverla a repetir al menos una vez a la semana.

Ratificamos desde aquí el testimonio de solidaridad expresado para con Laureano Márquez, un escritor de cuyo talento se sentiría orgullosa de contar cualquier sociedad democrática. Y con el colega Miguel Angel Rodríguez, valiente y firme hasta lo temerario. Rechazamos cualquier medida con la cual se persiga silenciarlos.

Y en el plano internacional, en el cual los periodistas venezolanos hemos recibido tantas muestras de solidaridad, no debemos olvidar que en otras latitudes, muy cerca de nosotros, hay comunicadores que padecen restricciones, represión y hasta cárcel. El mundo observa con estupor como el gobierno cubano, por ejemplo, le niega el permiso a Yoani Sánchez, la filóloga devenida en exitosa bloguera, para salir de su país y recibir las honrosas distinciones a las que se ha hecho merecedora. Es decir, cuando al régimen cubano le toca escoger entre la desvergüenza de aparecer ante el mundo constriñendo la libertad de expresión y libre tránsito de sus ciudadanos o permitir que el ejemplo de Yoani Sánchez cunda en su territorio y otros se sumen a la exigencia del respeto a los derechos humanos, optan primero por la ignominia. El poder, sólo el poder es el objetivo. Y  en nombre de él se puede cometer cualquier oprobio. No olvidemos ese ejemplo para darle lectura a lo que está ocurriendo en el país. Por ello yo quisiera que este acto se lo dediquemos también a Yoani Sánchez  y a su lucha por la libertad.

Cierro con un mensaje cariñoso para los cinco fundadores que hoy sobreviven a aquel grupo primigenio que dio vida al SNTP el 11 de marzo de 1946: nuestra inolvidable María Teresa Castillo, un emblema de la capacidad de organización y lucha de la mujer venezolana, hoy centenaria; a don Rafael Calderón, primer secretario general, quien por razones de salud no puede estar con nosotros; Martín Ernesto González, a sus 91 recuperándose felizmente de algunos achaques de la juventud; y Alfredo Pérez Mirabal, todos ellos dignamente representados aquí por el “compañerito” Omar Pérez, fructífero e intelectualmente productivo, siempre campante después de haber acompañado al planeta en apenas 85 vueltas al sol.

A nombre del SNTP, finalmente, hemos otorgado un botón honorífico a algunas compañeras a quienes quiero agradecer su solidaridad ilimitada para con la organización y para con este servidor durante los años recientes, bien como delegadas, directivas o miembros del tribunal disciplinario. Son ellas: Norma García, Marisol De Carli, Alicia Aguilar, Elvia Gómez, Gloria Villamizar, Doris Villarroel y Yolanda Ojeda. Y a Florángel Hernández una inolvidable colaboradora que trabajó con gran lealtad para el SNTP.

En esta oportunidad hemos querido también hacer un merecido reconocimiento  a un colega  muy especial y muy admirado.   Lo hemos tenido aquí con nosotros y es este maestro de ceremonia de lujo que nos ha acompañado en otras oportunidades, Carlos Alarico Gómez, periodista y docente, por su ejemplar trayectoria gremial y meritoria labor intelectual  en el campo de la historia, de las letras  y de la divulgación de la obra de ilustres venezolanos que dieron impulso a la construcción del país que todos deseamos en la búsqueda del bienestar colectivo.

Quiero elevar un recuerdo también a un gran compañero desaparecido, el profesor Julio López, con quien dimos los primero pasos para crear los talleres infantiles de dibujo del SNTP, que aún se mantienen.

Bueno, Marco, en este país hay mucho calor y mucho sol, pero la gente está  tomando las calles exigiendo libertad. Yo sé que tú vas a estar al lado de ese pueblo. Por eso te hago entrega de esta gorra para que la sombra del SNTP te cobije, te ampare y sea tu mejor escudo frente a cualquier adversidad. Todo el éxito del mundo para ti y tu equipo, y mil gracias de nuevo a todos ustedes.

Vía: Prensa CNP|5 de febrero de 2010

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